Exposiciones

Mágicas, Místicas y Medicinales

Tabaco – Chamanes y Fumadores

Nicotiana tabacum L.

Assi mismo los demas Indios, por su passatiempo, tomavan el humo del Tabaco para emborracharse con el, y para ver aquellas fantasmas y cosas que se les representavan: de lo qual recebian contento (...). Y como el Demonio es engañador, y tiene conoscimiento delasvirtudes delas yervas, enseñoles la virtud desta, para que mediante ella, viessen aquellas ymaginaciones, y fantasmas que se les representan: y mediante ella los engaña.

Monardes, N. 1580. Primera y segvnda y tercera partes dela Historia Medicinal: delas cosas que se traen de nuestras Indias Occidentales, que siruen en Medicina

Se ha demostrado el consumo de tabaco desde la prehistoria a través del análisis de residuos de nicotina extraída de pipas de fumar, recuperadas en contextos arqueológicos, así como de dentaduras y cabellos de momias. El tabaco se consumía mascado, esnifado, fumado, en infusiones o en enemas y a menudo era mezclado con otras especies psicoactivas, como el estramonio o la ayahuasca, para potenciar sus efectos alucinógenos. Considerada como una planta sagrada, formaba parte de rituales, ceremonias religiosas y ofrendas. En la actualidad sigue siendo utilizado por chamanes y curanderos, quienes fuman grandes cantidades de tabaco tras un periodo largo de ayuno, lo que les provoca alucinaciones, ritmo cardiaco reducido y a veces estados catatónicos.

El género Nicotiana, de la familia Solanaceae, incluye 75 especies, en su mayoría nativas de América. De ellas solo dos son cultivadas: N. rustica L. y N. tabacum, ambas resultado de hibridaciones naturales entre especies silvestres. Estas fueron las primeras especies de tabaco explotadas por el hombre y estudios recientes sostienen que ambas se originaron en la zona andina, desde donde se expandieron al resto del continente americano.

A la llegada de los europeos el tabaco era la planta psicoactiva más utilizada en las Américas, siendo ya mencionada y llevada a Europa por Cristóbal Colón en sus primeros viajes. Inicialmente considerada una planta medicinal, como tal comenzó a ser conocida, apreciada y demandada en Europa. Se utilizaba para tratar dolores de diversa índole, cólicos intestinales, para fortalecer los pulmones, para curar heridas y como afrodisiaco. A mediados del siglo XVI comenzó a cultivarse en Europa y en 1620 se estableció en Sevilla la primera fábrica de tabaco de Europa, para la obtención de polvo de tabaco con fines medicinales. Entre finales del siglo XVI e inicios del XVII se introduce en Asia y Oriente medio, extendiéndose su cultivo con gran rapidez.

El tabaco contiene nicotina, un alcaloide muy adictivo y uno de los venenos de origen vegetal más tóxicos. La nicotina estimula el sistema nervioso y la producción de adrenalina, a la vez que bloquea la transmisión de las señales nerviosas, por lo que las sensaciones de hambre, calor o dolor quedan inhibidas. En el siglo XIX se aisló la nicotina por primera vez y a partir de la segunda mitad del siglo XX numerosos estudios médicos han ido demostrado su efecto nocivo para la salud. Está considerada una de las sustancias más adictivas y su consumo está relacionado con enfermedades cardiovasculares y cáncer, entre otras.

Las hojas de tabaco tienen propiedades antifúngicas y antimicrobianas, habiendo sido utilizado como insecticida en la agricultura. El aceite de sus semillas, al carecer de nicotina, tiene aplicaciones para la iluminación, en la industria de pinturas y barnices y como alimento para el ganado. Es utilizado en medicina tradicional para tratar diversas afecciones cutáneas y como sedante.