Exposiciones

Mágicas, Místicas y Medicinales

Introducción

Las plantas psicoactivas afectan al sistema nervioso central de distintas formas, produciendo estados alterados de conciencia. Es importante indicar que una pequeña variación en la dosis de muchas de estas plantas define su uso como medicina, como psicoactivo o como veneno, ya que contienen sustancias altamente tóxicas que pueden provocar la muerte. Numerosas especies con estas propiedades fueron y siguen siendo todavía utilizadas medicinalmente, como la adormidera (Papaver somniferum L.) o el cannabis (Cannabis sativa L.), dos de las plantas psicoactivas más utilizadas en el viejo mundo.

Además de las plantas, distintas sociedades utilizaron animales (algunas especies de peces, ranas y sapos) y hongos de su entorno con fines religiosos, espirituales, mágicos y medicinales. Algunos ejemplos de hongos con propiedades alucinógenas son el del cornezuelo del centeno (Claviceps purpurea), varias especies del género Amanita o los hongos del género Psilocybe, utilizados desde la antigüedad y representados en un refugio rocoso prehistórico en Villar del Humo, Cuenca, (España). El continente americano es especialmente rico en especies con propiedades alucinógenas que han sido utilizadas por diferentes grupos indígenas durante cientos de años. Podemos destacar, la coca (Erythroxylum coca Lam.),el tabaco (Nicotiana tabacum L.) o algunas cactáceas como el peyote (Lophophora williamsii (Lem. ex Salm-Dyck) J.M. Coult.) de México o el san pedro de la zona andina (Trichocereus macrogonus (Salm-Dyck) Riccob.).

A la familia Solanaceae pertenecen muchas de las plantas alucinógenas o venenosas utilizadas en Europa, como la mandrágora (Mandragora officinarum L.), el beleño (Hyoscyamus niger L.) o la belladona (Atropa belladonna L.). Son especies con una alta toxicidad, aunque algunos de los alcaloides que contienen, como la escopolamina, la atropina o la hiosciamina son y fueron utilizados medicinalmente para distintos fines.

Conocidas desde la antigüedad, tuvieron mucha relevancia durante la Edad Media cuando brujas, hechiceros y magos hicieron uso de ellas para hacer sus perfumes, ungüentos, fumigaciones, pócimas y brebajes. Estas plantas eran ingeridas, inhaladas (al quemar la planta) o asimiladas por vía cutánea, produciendo así los efectos deseados. Las hechiceras las utilizaban para preparar filtros amorosos, para propiciar la fecundidad, adivinar el futuro, curar o atraer la suerte, así como para enfermar o matar enemigos.

Formaron parte de los aquelarres y de las pomadas de las brujas, los llamados “unguentum pharelis" o "unguentum populi”, que les provocaban alucinaciones y la sensación de volar al ser aplicados en distintas partes del cuerpo. Estas prácticas, perseguidas por la inquisición, fueron el motivo por el que muchas de ellas fueran perseguidas, encarceladas y hasta quemadas en la hoguera.

Hubo además otras muchas especies utilizadas en Europa en rituales mágicos como el eléboro negro (Helleborus niger L.), el acónito (Aconitun napellus L.), la dedalera (Digitalis purpurea L.), la hierba mora (Solanum nigum L.) o la cicuta (Conium maculatum L.), entre otros.

En las últimas décadas la ingesta de sustancias psicoactivas, asociada fundamentalmente a un uso recreativo, ha tenido un gran impacto social. Sin embargo, no debemos olvidar la importancia que el uso tradicional de estas plantas ha tenido en la historia de la humanidad y su gran aportación a la medicina, aliviando o suprimiendo el dolor de millones de personas.