Exposiciones

Los rostros de Europa

Representación de la vida moderna

Durante los siglos diecinueve y veinte, los artistas europeos tomaron distintos caminos artísticos de la mano de movimientos como el Impresionismo y el Simbolismo. Muchos artistas criticaban al establishment artístico por las rígidas definiciones con las que establecía qué estilos de trabajo eran aceptables y decidieron pintar temas cotidianos haciendo hincapié en el realismo y el naturalismo. El artista francés Édouard Manet fue uno de los primeros en pintar impresionantes imágenes de la vida urbana moderna.

Las mujeres que trataban de convertirse en pintoras profesionales se encontraron con cierta resistencia. Las clases con modelos desnudos se consideraban “impropias” en los inicios y, en consecuencia, se negaba a las mujeres la base de la formación académica. El retrato realizado por Hanna Pauli de su amiga artista Venny Soldan-Brofeldt, obra pintada entre 1886 y 1887 en el estudio que ambas compartían en Montparnasse (París), era muy poco usual: las mujeres burguesas normalmente no vestían ni se comportaban de aquella manera.

La artista Maria Wiik estudió primero en Finlandia y después en la Académie Julian de París, una de las pocas escuelas privadas que aceptaban a mujeres en aquel entonces.

El artista noruego Edvard Munch, cuya obra tuvo una gran influencia en el Expresionismo alemán, es famoso por su emblemática representación del aislamiento y la angustia.

El pintor expresionista Richard Gerstl trabajó fuera del establishment vienés pero se mantuvo estrechamente vinculado a los círculos musicales expresionistas, de los cuales era partícipe la familia Schoenberg, que aparece retratada en su obra.