Exposiciones

Los rostros de Europa

Presentación

Con el fin de poner de relieve los tesoros nacionales de cada país europeo, hemos invitado a los 28 estados miembros de la UE a que, en el marco de la campaña Europeana 280, seleccionen 10 obras destacadas de sus colecciones que hayan contribuido a alguno de los principales movimientos artísticos europeos. Nos complace afirmar que todos los países han aceptado la invitación, incluida Noruega, creando un fascinante y variado conjunto de obras de arte procedentes de todo el continente.

Faces of Europe es una exposición online única que exhibe una selección de esos tesoros artísticos. Presenta emblemáticas obras maestras firmadas por artistas como Goya y Mantegna, junto a brillantes trabajos realizados por artistas menos conocidos. Cada quincena a partir de ahora y hasta julio publicaremos un nuevo capítulo de Faces of Europe en Europeana Art History Collections, nuestra puerta de acceso a colecciones de arte de museos, bibliotecas y archivos europeos. Cada uno de los siete capítulos que se publicarán estará dedicado a explorar un aspecto distinto del patrimonio artístico europeo a través de los ojos de los artistas y de sus fuentes de inspiración. Hoy te ofrecemos una pequeña muestra del emocionante viaje que nos espera.

A lo largo de la exposición recorremos 500 años de arte con los tesoros propuestos por cada uno de los países que forman parte de Europeana 280. Nuestra historia comienza con los pioneros medievales de la pintura y la perspectiva en la época gótica y renacentista. Vivimos el dramatismo del arte barroco, entramos en los salones de la Ilustración y en los talleres parisinos en los que los artistas rompieron con la tradición académica para pintar la vida moderna. Vemos cómo los artistas retrataron los momentos más oscuros de Europa en tiempos de guerra y escalamos los picos nórdicos para conocer el romanticismo nacional y la inspiración que brinda el paisaje. En los siglos XX y XXI conocemos a artistas que siguen desafiando los conceptos de verdad y belleza. Al explorar lo que acontecía en Vilna y Copenhague, en París y Bucarest, descubrimos nuevos rostros y se nos revelan nuevas singularidades de las culturas e identidades nacionales. Se nos recuerda cuán poderoso es el arte y cómo puede transformar nuestras vidas.