Exposiciones

Los rostros de Europa

Divinidad y descubrimiento

El arte gótico en la Europa medieval se desarrolló durante distintos periodos con variaciones características de cada país. Los encargos artísticos en la época medieval provenían principalmente de la iglesia y de otros acomodados e influyentes miembros de la sociedad.

Podemos apreciar un ejemplo del gótico de Bohemia —y del inicio del “estilo Hermoso”, variante centroeuropea del estilo gótico internacional— en esta pintura del Maestro de Třeboň en la iglesia de San Gil, en el monasterio de los agustinos.

En el sur de Europa, Andreas Pavias pintaba en un tiempo en el que la isla griega de Creta estaba bajo el dominio de Venecia y se conocía como Reino de Candía, uno de los centros de creación de la iconografía bizantina.

A partir de finales del siglo XIV, el Renacimiento se extendió desde Italia a Francia y al norte de Europa llevando consigo un nivel de destreza técnica que elevó el estatus del artista en la sociedad e influyó en muchos campos de la actividad intelectual. El pintor flamenco Jan van Eyck fue considerado un revolucionario a lo largo de su vida por el virtuoso empleo que hacía del óleo y su combinación de realismo y colores brillantes.

Las influencias flamenca e italiana pueden apreciarse en este retrato doble del Renacimiento tardío francés que sigue el estilo de la segunda escuela de Fontainebleau. La sensualidad del retrato de Gabrielle de Estrées, amante del rey, y su hermana hizo que alcanzara gran popularidad.

En Italia, Andrea Mantegna incluyó en sus representaciones artísticas la perspectiva escultórica y el impacto emocional en obras como Lamentación sobre Cristo muerto, que data de los años 1470-1474.