Exposiciones

Los rostros de Europa

Hacia la abstracción

Los movimientos artísticos de finales del siglo XIX, como el Simbolismo, continuaron su andadura en el siglo XX junto a nuevas corrientes modernistas radicales. Se produjeron transformaciones paralelas en otras artes creativas como la literatura, la poesía, la música y la filosofía.

Bucarest fue un importante centro de arte vanguardista, como se puede ver en este retrato cubista del poeta Ilarie Voronca realizado por el artista rumano Victor Brauner.

El establishment público y artístico se mostraba en ocasiones hostil hacia los nuevos estilos artísticos. Cuando Maine Jellet regresó a Irlanda tras formarse con los cubistas en París y expuso su obra no figurativa, esta fue criticada, pero aun así la artista siguió siendo firme defensora de la abstracción y el modernismo.

En el periodo de entreguerras, muchos artistas siguieron inspirándose en sus propias sociedades. El artista chipriota Adamantios Diamantis expresó su amor por las tradiciones rurales en Las sembradoras, obra de 1932-1933.

En Luxemburgo, el pintor expresionista Joseph Kutter se valió de los payasos para expresar sus ansiedades.

De los nuevos movimientos contemporáneos posteriores a la Segunda Guerra Mundial cabe destacar el Op Art, el Pop Art, el Conceptualismo, el Antiarte y el arte Performance. Entre dichos movimientos, destaca el carácter lúdico del Pop Art. La artista estonia Malle Leis es conocida por sus impactantes y coloridas obras, como su vívida interpretación del Pop Art, rebosante de colores vivos y flores.