Exposiciones

Los rostros de Europa

Barroco e Ilustración

Tras el idealismo del Renacimiento y el manierismo —en los que se rompieron las “reglas” artísticas— llegó el dramatismo del Barroco, que reflejaba las tensiones religiosas de la época. El pintor italiano Caravaggio llevó el claroscuro —el contraste pictórico entre luz y oscuridad— a un nuevo nivel. Dio a su obra un sentido de dramatismo que fácilmente alcanzaba el nivel de los acontecimientos de su propia vida.

La iluminación efectista empleada por los artistas del Barroco confirió a los retratos una nueva fuerza. Este célebre retrato de una milicia realizado por Rembrandt marcó el punto de inflexión de su carrera.

El artista español Diego Velázquez, que trabajaba en la corte de Felipe IV, creó revolucionarios retratos barrocos. En el retrato de grupo Las Meninas, Velázquez reflexiona sobre la monarquía española y sobre su propio estatus como artista.

Los avances científicos llevados a cabo por personas como Galileo y Copérnico en campos como la astronomía —considerada herética en la época— y las matemáticas fueron la base de la Ilustración: un movimiento filosófico que hacía hincapié en el progreso, el racionalismo y la libertad. Su influencia se dejó sentir con fuerza en el arte de dicho periodo, con obras como el cuadro del británico Joseph Wright of Derby Un filósofo da una lección sobre el planetario de mesa (1764-66). El empleo efectista de la luz contribuye a expresar la profundidad y la gran solemnidad de la investigación y el aprendizaje de lo racional.