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La Libertad (Madrid. 1919) - 1924-05-01

Se trata del diario que durante veinte años, hasta su desaparición a finales de marzo de 1939, al acabar la guerra civil española, fuera uno, sino el más, difundido de cuantos se editaron en Madrid. Nace el 13 de marzo de 1919, después de cinco días de huelga de la prensa, cuando un nutrido grupo de periodistas, administrativos, obreros y repartidores abandonan El liberal, para fundar este diario también matutino, excepto los lunes, que se convertirá en competidor directo situado a la izquierda de su antiguo periódico. Luis de Oteyza será su director; Antonio de Lezama, redactor jefe; Alejo García Góngora, secretario de redacción, y sus principales redactores, Antonio Zozaya, Luis de Zulueta, Pedro de Répide, Manuel Machado, Maximiliano Miñón, Alejandro Pérez Lugín, Víctor Gabilondo, Augusto Barcia, Cristóbal de Castro, Ezequiel Endériz, y como fotógrafo, Alfonso, entre otros, apareciendo su nómina en la primera página del nuevo diario, con la expresión de “exredactores de El liberal”.

Tras editar sus primeros seis números esta cabecera deja de publicarse por orden judicial tras la demanda interpuesta por “competencia ilícita” por El liberal y firmado por Miguel Moya, y en su lugar aparece la de El popular durante los dos días siguientes, reapareciendo La libertad de nuevo a partir del 21 de diciembre, sumando a su secuencia numérica los dos números de El popular. Tanto en La libertad como en su cabecera alternativa, El popular, sus fundadores habían calcado la misma imagen y estructura que la del periódico que habían abandonado.

La libertad será uno de los grandes rotativos que aparecerán en España tras la primera guerra mundial, dirigido a la pequeña burguesía y a las clases populares y obreras. Entre sus principales y primeros colabores se encuentran Eduardo Ortega y Gasset, que como abogado de La libertad gana la demanda citada de El liberal, así como Ángel Guerra, Marcelino Domingo o Indalecio Prieto.

Será un periódico de ocho páginas, que irá aumentando a lo largo de su vida, número superior al de su directo competidor, El liberal, con secciones y columnas habituales, como “La política del día”, “Los poetas del día”, “Nuestros colaboradores”, “El día político”, “Panorama de Madrid” o “Bolsa de Madrid”. Publicará editoriales, artículos, crónicas, informaciones y noticias políticas, parlamentarias, sociales, literarias, científicas, taurinas, teatrales, cinematográficas, de economía, deportes, espectáculos, música y sucesos, así como fotografías de actualidad, caricaturas, viñetas, etc. Además de publicar el clásico folletín, dedicará gran espacio a la actualidad del movimiento obrero y su última página estará íntegramente dedicada a la publicidad, con inclusión de esquelas y anuncios por palabras. Contará con corresponsales y dedicará secciones a las noticias de provincias y del extranjero, así como a la creación poética, en la que se dan cita tanto el ya citado Antonio Machado como José Moreno Villa, entre otros muchos.

Santiago Alba, que había fundado en 1917 el partido Izquierda Liberal, se convertirá en el mayor accionista de su sociedad editora, fundada el 19 de enero de 1920, en la que también abundan otros amigos del político, como los industriales Juan March y el vasco Horacio Echevarrieta. Durante años actuará como “albista” oficioso, adscrito al reformismo burgués moderado, y con los años será el periódico más radical dentro del liberalismo democrático, abierto a las izquierdas y especialmente al socialismo.

Fue crítico con la guerra de Marruecos, en donde serán un éxito las crónicas y la entrevista a Abdél-Krim, que su propio director, Luis Oteyza, escribe como corresponsal y enviado especial al frente del conflicto bélico, acompañado de los fotógrafos Alfonso García y José Díaz Casadiego. También será uno de los periódicos que más negativamente acogió la dictadura primoriverista, con una decidida oposición al régimen.

El industrial Juan March se hará con el control financiero de La libertad en 1924, después de haberlo hecho con el periódico Informaciones. Esto dio lugar a que Oteyza fuera sustituido en la dirección por Joaquín Aznar el 12 de marzo de 1925, y Antonio de Lezama, pase de redactor-jefe a subdirector. Aún así, La libertad siguió manteniéndose como diario matutino avanzado, pero sin molestar a la forma monárquica, mientras que el vespertino Informaciones, también en poder de March, seguía adscrito a la derecha.

En 1928, La libertad, como lo harán otros grandes rotativos españoles, se declarará ya abiertamente republicano. En sus páginas seguirán publicando tanto prestigiosos periodistas, como políticos y escritores. En esta nómina se encuentran Marcelino Domingo, Gabriel Alomar, Daniel Anguiano, Cipriano Rivas-Cherif, Rodrigo Soriano, Eduardo Ortega y Gasset, Teresa Escoriza (autora de la crónica femenina), Eduardo Guzmán, Ángel Lázaro, Ramón J. Sénder, que publicará sus famosos reportajes sobre Casas Viejas, o Azorín, que se incorporará a partir de octubre de 1933. Manuel Tovar será su caricaturista con la sección “Coplas del día”. En 1931, cuando publica números de una docena de páginas, la mitad de ellas ya las dedica a literatura, teatro, humor, toros y deportes.

March se desprenderá de La libertad en mayo de 1934. El 14 de julio siguiente Antonio Hermosilla releva a Joaquín Aznar en la dirección del diario y el seis de noviembre del mismo año se constituye su nueva empresa editora: Prensa Republicana Independiente, S.A. Como diario republicano de izquierdas, tras el triunfo del Frente Popular en 1936, Hermosilla continuará como director-gerente, y Antonio de Lezama y Eduardo Haro como subdirectores.