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Mercurio de España - 1801-06-01

Se trata del Mercurio histórico y político que Salvador José Mañer fundara y comenzara a publicar en 1738 y que, a partir de 1784 adopta este título, a la vez que amplia sus contenidos. Inspirado en los “mercurios” europeos (cabecera periodística tomada del clasicismo: “correos de los dioses”), que venían publicándose desde el siglo XVII, el polémico periodista adversario de Feijóo había iniciado su edición al obtener el correspondiente privilegio de Felipe V, ampliando la cabecera con la leyenda “en que se contiene el estado presente de Europa” y “traducido del francés al castellano de El Mercurio de el Haya, por M. Le-Margne”, por lo que en su primera época se redujo prácticamente a la traducción del mismo. En 1742 pasará a manos de Miguel José de Aoíz y, en 1751, su redactor será Leopoldo Jerónimo Puig, dirigiéndolo seguidamente José Marcos, Benito Boils, Santiago Pombo de la Torre y, en 1772, el fabulista Tomás de Iriarte.

En 1756, la Corona se había anexionado el privilegio para su impresión y, junto con la Gaceta de Madrid, será un periódico de clara orientación oficial, cuyo control y censura no dependerá ni tan siquiera del Consejo, sino directamente de la Secretaría de Estado, que lo financiará, y a cuyos redactores y/o directores nombrará en su calidad de funcionarios del Estado. Además de la intervención estatal en el nombramiento de sus redactores y en el control directo de sus contenidos, será la publicación especializada en asuntos de política internacional que modernizará el periodismo español. Desde 1773 lo dirigirá José Clavijo Fajardo, quien será quien amplíe sus contenidos y deje de publicar artículos directamente copiados del Mercure de La Haya, hasta que en 1799 será sustituido por el poeta Nicasio Álvarez Cienfuegos, como redactor y oficial que era de la primera secretaría de Estado.

Había empezado con una frecuencia de aparición mensual y en 1759 la cambió a trimestral. Cuando comienza a titularse Mercurio de España su periodicidad había vuelto a ser mensual, y cada primer número anual lo inicia con un discurso preliminar dedicado al estado político de Europa del año anterior. Su primera parte son artículos y crónicas sobre los sucesos y los acontecimientos políticos que se convertirán posteriormente en históricos (guerras en América, Europa o Asía, y los progresos en las políticas de los diferentes estados, sus coronas y sus gobiernos, textos jurídicos, como tratados internacionales, etc.). Así, sus diferentes epígrafes serán Noticias de Turquía, de Italia, Francia, Alemania, Gran Bretaña, etc., datadas en sus diferentes y principales capitales (Constantinopla, Roma, Nápoles, Florencia, París, Viena, Londres, etc.).

La segunda parte estará dedicada a Noticias de España, datadas tanto en Madrid como en las principales ciudades y capitales del país, al tener correspondencia de provincias. Son crónicas y noticias sobre los eventos en la Corte y la actividad administrativa civil y militar del Estado (nombramientos, etc.), así como de la producción intelectual del país, especialmente bibliográfica, necrológicas, e incluso algunos anuncios comerciales.

En suma son crónicas, artículos, reflexiones sobre la actualidad y el devenir de los estados europeos, que amplia también a los de la América española, noticias oficiales de España y comentarios y artículos sobre asuntos varios (economía, agricultura, ejército, religión política, cultura, sociedades económicas y academias españolas, etc.).

La intervención del Estado y la Corona española en el Mercurio se patentizará especialmente en situaciones políticas extraordinarias, como es el caso de la Revolución Francesa, cuando en 1791 Floridablanca suprimirá toda la prensa española, a excepción de este periódico y la Gaceta y el Diario de Madrid, silenciándose en el Mercurio los acontecimientos que desembocaron en la desaparición de la dinastía borbónica en el país vecino.

En 1804 empezó a publicarse con frecuencia quincenal, y en octubre 1807, el Mercurio desaparecerá por real decreto hasta que en junio de 1815 anuncie su reaparición. También desaparece entre agosto de 1821 y junio de 1824. Otra vez con periodicidad mensual, sus contenidos seguirán divididos en dos partes. La primera dedicada a los asuntos de política internacional (documentos jurídicos, piezas diplomáticas, etc.), y la española, bajo el epígrafe de “Parte literaria”, estará compuesta por ensayos y artículos sobre ciencias, artes, política, literatura, cultural, economía, divulgación técnica y agraria (precios de los granos, etc.), la administración civil y militar del Estado, resúmenes históricos, textos jurídicos, así como una crónica de actualidad mensual.

Con menor difusión que la Gaceta de Madrid, el Mercurio estuvo dirigido a un público compuesto por funcionarios, clérigos, cortesanos y fue leído por las minorías intelectuales. Fue una publicación de referencia, tanto por sus artículos y crónicas de la actividad política y cultural internacional y española, como por la riqueza documental que encierran sus tomos. Además de las suscripciones, su venta directa se estableció tanto en la Imprenta Real o de la Gaceta, como en Cádiz o en el Real Sitio de Aranjuez, para finalmente también venderse en las Administraciones de Correos de provincias.

Se trata de uno de los periódicos españoles más longevos, con casi un siglo de vida, hasta su desaparición en diciembre de 1830, publicado en tomos en torno al centenar de páginas cada uno, a una columna, con paginación anual continuada, que llegó a incluir índices al final y que varió también su formato, estampado en la Imprenta Real, y cuya cabecera estuvo acompañada siempre de un grabado con el escudo de España, y que más tarde llegaría a incluir en su interior algunos otros grabados y también cuadros estadísticos.