You're viewing this item in the new Europeana website. View this item in the original Europeana.

Primer homenaje a Colón (12 de octubre de 1492). Cuadro

La escena nos describe la toma de posesión, el momento en el que el almirante toma tierra en el Nuevo Mundo acompañado por parte de la tripulación y los hermanos Pinzón, que portan la bandera de la Cruz Verde de los Reyes Católicos.El asunto principal del cuadro es la entrega de obsequios por parte de los nativos a Colón, al que le ofrecen una máscara y un collar votivo; en lugar del papagayo que nos narra el descubridor en su diario. La izquierda de la composición la ocupan la tripulación y parte de la flota con profusión de gallardetes y banderas. En el centro, Cristóbal Colón, protagonista principal, precedido por una gran cruz, símbolo éste de la presencia religiosa y la bandera antes mencionada, que junto con la de Castilla León, nos recuerdan quienes fueron los promotores del descubrimiento. A la derecha y ocupando menos espacio del lienzo, numerosos indígenas en diferentes actitudes son espectadores de la escena. Podemos ver diferentes objetos que nos recuerdan lo narrado por Colón en su diario al margen de las ya mencionadas, una bombarda que hace alusión a la que se mandó disparar al avistar tierra y un soldado español que muestra al indígena una espada.El autor, José Garnelo Alda, debía conocer el texto del diario. Por otra parte, como apunta Reyero, para la descripción de Colón se basaría en la iconografía del cuadro realizado por Dioscóforo de La Puebla Primer desembarco de Colón en América, fechado en 1862.El pintor, al que se acusó en su momento de excesiva teatralidad, resuelve con brillantez, minuciosidad en los detalles y verosimilitud la narración; al margen claro está de la magnifica utilización de la luz. La composición cortada, el encuadre casi fotográfico y las figuras en actitudes independientes a la escena central son características propias del realismo de finales del siglo XIXLa obra se realizó con motivo de la Exposición internacional de Bellas Artes de 1892 a la que concurrió pero no obtuvo medalla, según Ortiz Pradas, el pintor decepcionado por no haber obtenido ningún premio y dolido por los comentarios aparecidos en la prensa del momento, modificó las partes más criticadas de la composición con la intención de obtener algún premio en la Exposición Universal de Chicago, celebrada en 1893.Óleo sobre lienzo (600 x 300 cm) obra de José Garnelo Alda (1866-1945) en 1892. Representación historicista al estilo del siglo XIX del encuentro con los nativos tras el desembarco de Cristóbal Colón en la isla de Guanahani (Lucayas o Bahamas), y su toma de posesión en nombre del rey y de la reina, el 12 de octubre de 1492. De acuerdo con el Diario, aquel día los españoles “llegaron a una ysleta de los lucayos que se llamava en lengua de Yndios Guanahani. Luego vieron gente desnuda, y el Almirante salió a tierra en la barca armada y Martín Alonso Pinçón y Vicente Anes, su hermano, que era capitán de la Niña. Sacó el Almirante la vandera real: y los capitanes con dos vanderas de la cruz verde que llevaba el Almirante en todos los navíos por seña, con una F y una Y: ençima de cada letra su corona, una de un cabo de la + y otra de otro. Puestos en tierra vieron árboles muy verdes, y aguas muchas y frutas de diversas maneras. El Almirante llamó a los dos capitanes y a los demás que saltaron en tierra, y a Rodrigo d’Escobedo, escrivano de toda el armada, y a Rodrigo Sánchez de Segovia, y dixo que le diesen por fe y testimonio como él por ante todos tomava, commo de hecho tomó, possessión de la dicha Ysla por el Rey y por la Reyna sus señores, haziendo las protestaciones que se requerían, commo más largo se contiene en los testimonios que allí se hizieron por escripto. Luego se ayuntó allí mucha gente de la Ysla.” Tal como dice Morales Padrón en las notas aclaratorias al Primer viaje de Colón, también en esta toma de posesión se debió elevar una cruz, tal como sucedió en diversos momentos de la navegación descubridora y figura en la pintura. La escena representada resulta teatral y aparatosa. Las posturas de los personajes y de los indios, aunque correctas, son poco naturales. Estos no son lucayos, sino más bien corresponden a los nativos de la Amazonía brasileña. Para el marqués de Lozoya, “el descubrimiento del Nuevo Mundo es, con mucho, el hecho de mayor trascendencia del reinado de los Reyes Católicos. y no sólo de trascendencia para España, ya que supuso un cambio total en la trayectoria futura de los pueblos de la Península, sino también, naturalmente, para los países que en la actualidad forman Hispanoamérica.” Pintado en 1892 para conmemorar el IV Centenario del Descubrimiento, fue presentado en la Exposición Internacional de Bellas Artes del mismo año pero, según Ana Ros Togores, no obtuvo premio alguno. Una vez retocado por el autor, figuró en la Exposición Universal de Chicago inaugurada por Cleveland, presidente de los Estados Unidos de América, el primero de mayo de 1893. Depósito del anticuario Manuel González López el 7 de julio de 1981, fue adquirido por don Juan Alvargonzález González, miembro del Patronato del Museo Naval, quien posteriormente hizo dación de la pintura al Estado en 1996, permaneciendo desde entonces depositada en esta institución.*